domingo, 18 de mayo de 2014

fundamentales
11
n la década del 40, Jenny definió los factores que intervienen en la formación del suelo,
mediante el siguiente modelo, sencillo sólo en su presentación:
S = f (C , MP , O , R , t) [1.1]
Donde: S: Desarrollo del suelo.
C: Clima.
MP: Material parental.
O: Organismos.
R: Relieve.
t: Tiempo.
Según el modelo planteado, el desarrollo del suelo es función de la acción de un clima y sus organismos
asociados sobre un material parental, bajo el control de un relieve, durante un determinado período de
tiempo.
Los factores incluidos en la Ecuación 1.1 son los Factores de Formación del Suelo y son los que
controlan el accionar de los procesos pedogenéticos, tanto en su tipo como en su intensidad, como se
verá más adelante; a continuación se analizan los factores de formación desde el punto de vista del
efecto que ejercen en la evolución del suelo.
1. EL CLIMA
1.1. LAS VARIABLES CLIMÁTICAS Y LA PEDOGÉNESIS
Los componentes climáticos básicos que mayor incidencia tienen en la evolución del suelo son: La
precipitación (P) y la temperatura (T); el viento, en la medida que condicione procesos de
evaporación de agua desde la superficie del suelo, también juega un papel fundamental en la
pedogénesis.
Aparte de los anteriores componentes básicos, hay un componente, derivado de ellos, que es quizás
más decisivo en la evolución del suelo y es la evapotranspiración potencial (ETP). Ésta determina la
cantidad de agua necesaria para suplir las necesidades de las plantas y de la evaporación características
de la zona que se estudia. Cuando se sustrae este consumo del aporte de agua que hace la precipitación
(P – ETP), la cantidad que queda es la cantidad de agua disponible para realizar alguna actividad en el
suelo. La evapotranspiración depende de la temperatura y mientras mayor sea ésta, mayor es la
evapotranspiración. En la Figura 1.1 se ilustra la importancia de dicho componente climático.
Se observa en la Figura 1.1 que, a pesar de que ambas regiones tienen cantidades similares de
precipitación al año, 1099 mm en Zipaquirá y 1122 mm en Flandes, presentan diferencias importantes
E
12
en sus correspondientes ETP anuales estimadas: 614 y 1648 mm respectivamente; si se hace la
diferencia entre la precipitación y la evapotranspiración potencial (P – ETP) para cada región, se
obtiene que en Zipaquirá hay un exceso de agua aportada por la precipitación de 485 mm, mientras que
en Flandes hay un déficit de agua de 526 mm al año; incluso, obsérvese que el déficit de agua se
presenta en la región que tiene mayor precipitación.
FIGURA 1.1. Comportamiento de la precipitación y la evapotranspiración potencial (ETP) en dos regiones de clima
contrastante de Colombia: Zipaquirá (Cundinamarca, 3000 msnm) y Flandes (Tolima, 286 msnm). (ETP
mensual = ToC x 4.91, según Holdridge, 1979). Con base en datos de Forero et al (1981).
Las diferencias anotadas en el párrafo anterior se deben al comportamiento diferente de la ETP en cada
una de las regiones, afectada ampliamente por la temperatura; estas condiciones cambian todas las
relaciones hídricas del suelo.
De acuerdo con los resultados de la Figura 1.1, en los suelos de Zipaquirá hay una mayor cantidad de
agua interactuando con ellos durante más tiempo y, por tanto, es de esperarse que tengan menor
contenido de bases y condiciones más ácidas, que los de la otra región, debido a que el exceso de
humedad produce un lavado intenso de sustancias que no se produce en Flandes, porque allí todo el
tiempo hay déficit de agua en los suelos.
Las relaciones hídricas, expuestas anteriormente, se ven afectadas por la distribución con la cual se
presente la precipitación a través del año; son diferentes los efectos de las precipitaciones abundantes,
pero concentradas en pocos meses a los de cantidades similares de lluvia anual, repartidas en pequeñas
cantidades todos los meses. En la Figura 1.1 se observa que, aunque la distribución de la precipitación
en ambas regiones es bimodal (dos períodos muy húmedos y dos menos húmedos), el primer período
húmedo en Zipaquirá es mucho más extenso que en Flandes, lo que genera una mayor actividad hídrica
en los suelos de la primera región.
Pedogenéticamente, condiciones contrastantes de humedad y sequía favorecen procesos de
translocaciones en el suelo, en tanto que condiciones de humedad permanente, sin saturación,
favorecen transformaciones y pérdidas (ver Capítulo 2); además, las posibilidades de uso del suelo
cambian, con lo cual se afectan procesos relacionados con la parte orgánica y biótica del mismo.
FLANDES
0
50
100
150
200
E F M A M J J A S O N D
MESES
mm
ZIPAQUIRÁ
0
50
100
150
200
E F M A M J J A S O N D
MESES
mm
PRECIPITACIÓN ETP
13
En Colombia se presentan variadas condiciones de precipitación que incluyen desde áreas casi
desérticas, como el norte de la península de la Guajira, hasta las zonas pluviales de la región del
Pacífico: Mesa et al (1997) documentan que, en los alrededores de Quibdó, la precipitación media
anual llega a los 14000 mm; en la Figura 1.2 se presenta la distribución de las condiciones de humedad
ambiental en Colombia, generalizadas del mapa de zonas de vida de Holdridge, presentado por
Malagón et al (1995).
Con respecto a la temperatura ambiental o del aire, se ha establecido una relación inversa entre la
temperatura y la altitud de un sitio específico; sin embargo, en Colombia las temperaturas son
disimétricas entre las diferentes cordilleras y entre las diferentes vertientes de la misma cordillera, como
lo demuestran los trabajos de Flórez (s.f.) y de Flórez, citado por García (s.f.). Flórez (s.f.), por
ejemplo, encontró en la cordillera occidental un gradiente térmico de 0.6 oC por cada 100 m de altitud,
para la vertiente oriental y de 0.65 oC por cada 100 m, para la vertiente occidental. Ésto significa que la
vertiente oriental de esta cordillera es más caliente que la occidental.
RECORDAR
Ø La ETP es un buen estimador de la cantidad de agua disponible para la pedogénesis;
depende de la temperatura: a > temperatura > ETP.
Ø La distribución de la precipitación genera diferencias climáticas importantes.
Ø A > altitud < temperatura pero los gradientes son diferentes según la vertiente que se
analice.
Ø La mayor parte del territorio colombiano está en el piso cálido y es húmedo.
Ø La zona más seca de Colombia: Alta y media Guajira.
Ø La zona más húmeda de Colombia: Centro del departamento del Chocó.
1.2. CLASIFICACIÓN DEL CLIMA
En Colombia ha tenido gran difusión y uso el sistema de clasificación del clima mediante las Zonas de
Vida propuesto por Holdridge (Holdridge, 1979). La unidad natural climática básica de su sistema de
clasificación la denomina Zona de Vida y es un área que tiene iguales condiciones de biotemperatura
(rango de temperatura en el cual hay crecimiento vegetal; se encuentra entre 0 y 30 ºC) promedia anual,
precipitación promedia anual y condición de humedad, dada por la ETP; en cada zona de vida se
producen asociaciones vegetales con características fisionómicas muy particulares que obedecen al
control que ejercen los factores climáticos sobre ellas.
Como se mencionó, uno de los componentes de la zona de vida es la biotemperatura, la cual está
controlada por la altura sobre el nivel del mar, es decir, por los pisos altitudinales. La relación entre
estos dos parámetros se presenta la Tabla 1.1.
14
El nombre de la zona de vida está conformado por la condición de humedad (letras minúsculas en el
símbolo), seguido por el piso altitudinal (letras mayúsculas en el símbolo); Espinal (1991) describe para
Colombia 23 zonas de vida, las cuales se resumen en la Tabla 1.2 con su respectivo rango de
precipitación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario